28 de noviembre de 2017

Pozo

Cuando estás mal, aunque no quieras, necesitas a alguien, cuando caes al pozo, necesitas que alguiente lance una cuerda y te ayude a subir, porque tú solo no puedes hacerlo, es casi imposible. Pero... ¿Y si tú al necesitar ayuda te crees una molestia? ¿Y si cuando estás subiendo, dando todo de ti por salir, la persona que te ayuda de repente suelta la cuerda? Aunque sea por un misero segundo, vuelves a caer, vuelves a pensar en lo mismo, y vuelves a pensar si merece la pena salir del pozo, te preguntas si aquello que hay fuera merece la pena, porque al menos estando en el pozo sabes lo que hay, no te arriesgas a que algo ocurra. Y sobretodo no molestas a nadie, porque cuando ni tú mismo te quieres... ¿Quién va a quererte? Cuando ni tu te valoras.. ¿Quién va a valorarte? Y cuando tú no te ayudas.. ¿Quién va a ayudarte?

Siempre pensando que eres una molestia, siempre pensando que deberías haberte quedado en casa, siempre pensando que no encajas, que eres una oveja negra entre un grupo enorme de ovejas blancas, siempre pensando que seguramente todos prefieran que no estés, pero aun así estás, porque ya no sabes qué hacer, porque ya no sabes dónde ir ni con quién estar, porque ya no sabes en quién confiar, no sabes quién está dispuesto a estar al cien por ciento tanto en las buenas como en las malas, hay que aprender a diferenciar las personas que realmente merecen la pena, hay que aprender a comprender a las personas y darse cuenta cuanto antes de cuan daño pueden llegar a hacerte, de si te hacen más bien o más mal.

Y sobretodo, hay que decidirse, porque si la persona que escoges para que tire de la cuerda y te ayude a salir, no es la adecuada, solo harás que volver a caer, tantas veces como te sean necesarias para darte cuenta y pedir ayuda a quien realmente está dispuesto a dartela. Porque no todos están dispuestos, no todos son lo suficientemente fuertes como para aguantar tus penas a parte de las suyas propias.

20 de noviembre de 2017

Escribir

Hace mucho que no escribo, hace mucho que no me paro a escribir lo que hay en mi, que no me permito imaginar, que no me permito soñar, y sobretodo, no me permito simplemente dejar las palabras salir.

A veces todo lo que necesita hacer una persona es expresarse, ya sea de forma verbal o escrita, ya sea mediante un cuento, una novela, un articulo de opinión, una canción, un video.. Lo que sea, pero va bien sacar aquello que tenemos dentro.

Por eso, para mi, mi forma de expresarme es escribiendo, porque apago cualquier apice razonal que haya en mi, y dejo que fluya lo que realmente pienso, lo que realmente siento.

Lo tengo como una forma de desestresarme, de centrarme en mi y saber qué es realmente lo que me pasa, qué es realmemte aquello que me atormenta o me hace feliz. Por ello siempre voy a animar a la gente a expresarse, porque para mi es de gran ayuda. Y espero que lo sea para los demás.