En el momento que pasó todo, en el momento que todo comenzó, cuando se dió cuenta de las cosas, era tarde, ya le había supuesto demasiado, ya había perdido demasiado de si misma. Yo perdí a mi madre ese día. Siempre estuve a su lado, y ahora parece una completa extraña. Tan rota como se encuentra es dificil recomponerse. Tengo la sensación de que mi madre murió ese día y aunque su cuerpo sigue siendo el mismo, ella no, ella no es la madre que yo conocía, ella es el resultado de aguantar lo inaguantable, de sufrir por todos, y querer ayudar a todos. Y yo no tuve la oportunidad ni de despedirme de lo que ella era.
Ahora la miro y es como si no la reconociera. Una persona nunca se sobrepone del todo de una experiencia así, ella lo intenta, duramente. Como una persona puede cambiar tanto en un instante, como una cosa así puede cambiarte la vida en un segundo. Muchas veces quise haber ocupado su lugar, haber sido yo y no ella. Eso era algo que debía ocurrir, porque ahora yo tampoco soy la misma que era entonces. He aprendido mucho, he aprendido demasiadas cosas, cosas que aún no comprendo, cosas que tal vez nunca comprenda.
Pero, una vez habiendo pasado tanto tiempo, veo las cosas distintas, he aceptado la situación, se que ella sigue siendo mi madre, y que sus hijos son lo primero para ella. Y sobretodo se que ella volvería a pasar por lo mismo mil veces antes de permitir que suframos. Y por ello, he de agradecerle, mucho mas de lo que en un principio creía o quería aceptar.
Mi madre siempre será mi madre, por mucho que cambie, deje de ser quien era, o vuelva a serlo, y yo la querré pase lo que pase.
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