Tu sabes esos días en los que todo lo ves gris, que todo te da igual, nada te importa, no tienes ganas de nada y solo quieres estar con alguien pero estás solo y por mucho que quieras no dejarás de estarlo, porque aunque estés acompañado te sientes solo, solo en el interior solo ahí donde más duele.
No te apetece dormir, no te apetece comer, tampoco te apetece salir, y ahí estás tumbado en la cama, sin hacer absolutamente nada, si alguien te habla, o lo ignoras o simplemente contestas secamente hasta que se canse y deje de hablarte.
A la vez deseas desesperadamente que te hablen, que te saquen de ese estado, pero te voy a decir una cosa, de ese estado solo puedes salir tu mismo, y sí, lo se, eso es justamente lo que más cuesta.
Y no voy a decirte nada, porque tanto tú como yo sabemos que aunque te diga como solucionarlo, no lo vas a hacer ¿Y sabes porque? Porque no tienes ganas ni siquiera de salir de ese estado por ti mismo, porque es duro, muy duro.
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